Tunja pasó de ser una ciudad sin agua a tener una de las mejores para el consumo humano y a ser una de las capitales más limpias de Colombia

La multiculturalidad de la nueva Tunja es, en buena medida, consecuencia de su transformación en una ciudad moderna y dinámica. A mediados de los años noventa, Tunja enfrentó uno de los mayores retos de su historia reciente: resolver de manera definitiva su sistema de acueducto y alcantarillado. Aquella decisión, tomada en 1996 con la llegada de Sera Q.A. —luego Proactiva y hoy Veolia—, no fue únicamente la respuesta a una urgencia técnica; marcó un punto de inflexión en la forma como la ciudad comenzó a entender el desarrollo urbano y el saneamiento básico como pilares del bienestar colectivo.
Acueducto